YO, YO Y SIEMPRE YO
William Tenn
--¿No le valdría más que dejarse de leer por un momento
ese tebeo
para prestarme un poco de atención y escuchar lo que tengo que decir-
le antes de que emprenda la mayor de las aventuras realizadas por el
hombre? En resumidas cuentas, es su propia cabeza de chorlito la que
va usted a arriesgar.
El profesor Ruddle demostró su disgusto de modo inconfundible,
congestionándose hasta la raíz de sus blancos y sedosos cabellos.
McCarthy empujó con la lengua el tabaco que mascaba hacia un lado
de la boca y frunció los labios. Luego contempló con ojos soñadores
a
un lavabo esmaltado que se encontraba casi a cinco metros de la enor-
me maraña cuadrada de alambre y cristal en la que había estado
traba-
jando el profesor. Súbitamente, surgió un largo chorro pardusco
de su
boca, que chocó contra el grifo de latón con un curioso chasquido.
El profesor pegó un brinco. McCarthy sonrió.
--No me llame usted Cabeza de Chorlito-- protestó --, sino McCar-
thy Cabeza de Pato. Conocido y respetado en todas las cárceles de los
Estados Unidos, incluidas las de Carolina del Norte, donde ahora ten-
go el gusto de encontrarme. «McCarthy Cabeza de Pato, diez días
por
vagancia», es lo que me suelen decir, o «McCarthy Cabeza de Pato,
veinte días por borrachera y escándalo público.»
Pero nunca me han
llamado Cabeza de Chorlito --. Hizo una pausa, suspiró, y alcanzó
de
nuevo con su infalible puntería al grifo. --. Mira, amigo, lo único
que yo quería era una taza de café y algo para desayunar. Eso
de la
máquina del tiempo no me interesa.
--¿No significa nada para usted pensar que pronto se hallará
a
ciento diez millones de años en el pasado, un pasado en el que aún
no existen antecesores reconocidos del hombre?
--¡Qué va! No significa absolutamente nada para mí.
El antiguo decano de la Facultad de Ciencias de la Escuela Indus-
trial de Brindlesham no pudo ocultar una muestra de disgusto. Contem-
pló a través de los gruesos cristales de sus gafas al escuálido
vaga-
bundo, curtido por la intemperie, al que se veía obligado a confiar
la obra de toda su vida. Una cabeza que parecía tallada en granito
se
alzaba al extremo de un pescuezo notablemente largo y delgado; el va-
gabundo era enjuto de carnes y de miembros igualmente desmesurados;
sus ropas se limitaban a un descolorido sueter caqui, unos pantalones
de pana muy remendados y unos zapatones bastos que se hallaban en un
estado lamentable. Dejó escapar un suspiro.
--¡Y pensar que el destino del saber y el progreso humanos depen-
de de usted! Cuando hace dos días llegó a mi refugio después
de vagar
por la montaña venía derrengado y hambriento. Además,
no llevaba ni
un céntimo...
--Si, llevaba cinco centavos. Lo que pasa es que tenía un agujero
en el bolsillo. Le apuesto a que la moneda está aquí, en esta
misma
habitación.
--De acuerdo, hombre. Reconozco que tenía esa moneda encima. Yo
le recibí, le di una buena comida caliente y le ofrecí pagarle
cien
dólares contantes y sonantes si se prestaba a tripular mi máquina
del
tiempo en su viaje inaugural. ¿No cree usted...?
¡Ping Esta vez dió en el grifo del agua caliente.
--...¿qué es lo menos que usted podía hacer -- y el menudo
físico
alzó histéricamente la voz. -- sí, lo menos sería
prestar atención a
los datos que le facilito para que el experimento sea un éxito? ¿No
se da cuenta del fantástico transtorno que puede originar en el curso
del tiempo mediante una sola distracción?
McCarthy se alzó de pronto y la revista infantil de brillantes
colores cayó al suelo, entre un amasijo de carretes, manómetros
y pa-
peles cubiertos de fórmulas. Luego se adelantó hacia el profesor,
al
que pasaba en más de un palmo. Este empuñó nerviosamente
una llave
inglesa.
--Vamos a ver, señor profesor Ruddle -- dijo con un énfasis
no
extento de amabilidad --, si usted cree que yo no sé bastante, ¿por
qué no va usted?
El hombrecillo le dirigió una sonrisa.
--Vamos, no sea usted tan terco, Cabeza de Chorlito...
--Cabeza de Pato. Ya le he dicho que me llamo McCarthy Cabeza de
Pato.
--Es usted la persona mas irascible que he conocido.Y mas terco
incluso que el profesor Darwin Willington Walker,profesor de
matemáticas de la Escuela Industrial de Brindlesham.A pesar de las
pruebas irrefutables que le presente, se matuvo en su trece,
asegurando que una máquina del tiempo no podia funcionar.No hacía
más que decir que los grandes inventos no se basan en pequeñas
paradojas.Y que el viaja por el tiempo no será nunca mas que eso:
una coleccion de pequeñas paradojas intrincadísimas.Como resultado
de ello, la Escuela se negó a subvencionar mis investigaciones y
tuve que venir aqui, a Carolina del Norte, pagandolo todo de mi
peculio particular.
Con su semblante ceñudo parecía fulminar interiormente a los
matemáticos desprovistos de imaginación y a los administradores
de
centros docentes que se distinguian por su tacañeria.
--Todavia no ha respondido a mi pregunta.
Runddle levantó la mirada, sonrojándose ligeramente bajo sus
finos y desordenados cabellos blancos.
--Vera usted, es que yo soy muy valioso para la sociedad, y
ademas aún no he podido terminar mi comunicacion sobre las
posiciones intra-reversibles.
Si bien todo parece indicar que la maquina alcanzara un rotundo
éxito, no puede descartarse la posibilidad de que Walker haya
tenido en cuenta algun punto que yo... ejem... haya pasado por alto.
--Lo cual quiere decir que hay la posibilidad de que yo no
regrese, no es eso?.
--Verá... poco más o menos, sí.Aunque desde luego no
hay peligro de
que eso ocurra.He repasado docenas de veces las formulas y son
perfectas. Existe la remotísima posibilidad, claro, de que contengan
algún error insignificante, alguna raíz cubica que no haya extraído
hasta el último de sus decimales...
McCarthy asintió como para sí mismo, con un gesto que parecía
significar "ya me lo suponía".
--Si es así -- declaró --, quiero ese cheque antes de irme.
No
quiero correr el riesgo de que vaya algo mal y luego usted no me
pague.
El profesor Ruddle escrutó su semblante, mientras se pasaba la
lengua por los labios.
--Desde luego, amigo Cabeza de Chorlito -- dijo -- Pues no faltaba
más!.
--Cabeza de Pato. Cuantas veces tendré que decírselo? Aunque
extiéndame ese cheque con mi verdadero nombre de pila.
--Cual es?
--Eh? Sí,tendré que decírselo. Pero le ruego que no lo
repita. Mire, es... Galahad.
Y el alto vagabundo pronuncio esta palabra con un delicado
susurro.
El físico añadio el nombre al regtángulo de papel verde,
lo doblo
y se lo tendió a McCarthy. "Paguese a la orden de Galahad McCarthy
la cantidad de cien dolares con 00 centavos.Beet and Tobacco
Exchange Bank of North Carolina".
Ruddle esperó a que el otro guardase cuidadosamente el cheque en
el bolsillo exterior del viejo sueter.Tomando un aparato fotográfico
en miniatura, de un modelo muy caro, se lo colgó al cuello.
--Está cargado. Está usted seguro de que sabrá hacer
funcionar el
disparador? Todo cuando tiene que hacer es...
--Ya lo sé. He jugado con estas chucherías. En cuanto a éste,
he
tenido dos dias de tiempo para estudiarlo. Usted quiere que salga de
la máquina, tome un par de instantáneas del paisaje y mueva
una
piedra.
--Y nada más! Recuerde que irá a ciento diez millones de años
atrás y que cualquier acto que relizase podría tener un efecto
incalculable sobre el presente. Podria borrar a toda la raza humana
de la faz de la Tierra, aplastando por distracción a un
animalejo antepasado suyo. Creo que bastará con mover ligeramente a
una piedra del sitio como primer experimento inocuo, pero a pesar
de todo tenga cuidado.
Ambos se dirigieron hacia la gran cabina transparente que se
alzaba al fondo del laboratorio.A través de sus paredes, de un palmo
de grosor,se veía brillar confusamente el equipo rojo, negro y
plateado.Una enorme palanca surgía de la maraña de alambres
y cables
como un índice metálico.
--Le trasladaré a usted al período Cretáseo, en plena
era de los
reptiles.La Mayor parte de Norteamérica se hallaba sumergida por las
aguas en esta época, pero la Geología indica la existencia de
una
isla en este lugar.
--Me ha repetido usted esto diediseis veces.Dígame únicamente
de
que manija hay que tirar y déjeme ir.
Ruddle ejecutó una pequeña danza.
--Manija! -- chilló --No se tira de ninguna manija! se tiene que
hacer bajar suavemente --suavemente, le digo --el cronotránsito,que
es esa gran palanca negra, con lo que se cierra la puerta de cuarcita
y se pone en funcionamiento la máquina. A su llegada, levántela
también
suavemente, y la puerta se abrira. La Maquina ya esta preparada para
recorrer en sentido inverso un numero determinado de años, por lo cual
usted no tendra que preocuparse de nada, afortunadamente.
McCarthy le domino con su mirada.
--Hace usted muchos aspavientos para un tipo tan insignificante
como yo.Me apuesto a que su mujer le tiene medio muerto de miedo.
--Soy soltero --repuso secamente Ruddle --No creo en la institucion
del matrimonio.
Parecio despertar de un sueño.
--Quien habla de matrimonio en un momento como este...? Cuando
pienso en que voy a permitir que un sujeto tan terco y estupido como
usted se vaya por ahi con un aparato que posee la inmensa
potencialidad de una maquina del tiempo... Claro que mi vida es
demasiado valiosa para arriesgarla probando el primer modelo
experimental.
--Si -- asintio McCarthy --Esa es la verdad.
Acaricio el bulto que formaba el cheque en el bolsillo de su sueter,
y monto en la maquina.
--La mia no vale nada.
Y obligo a descender la palanca del cronotransito... suavemente.
La puerta, al cerrarse, corto las ultimas palabras del profesor
Ruddle, que chillaba:
--Adios,Cabeza de Chorlito, y por favor tenga cuidado!
--Cabeza de Pato --corrigio maquinalmente McCarthy.
El aparato dio una sacudida. El vagabundo entrevio por ultima vez la
figura deformada de Ruddle, con su cabeza blanca y temblorosa a traves
de las paredes de cuarcita. El profesor, en cuyo semblante se mesclaban
el espanto y la duda, parecia rezar.
El sol lucia cegador, con una claridad increible, entre espesos
nubarrones azulados. La maquina del tiempo descansaba sobre una playa,
al borde de la cual se alzaba una lujuriante selva... que terminaba
bruscamente ante la arena. Las paredes semi transparentes le
permitieron distinguir enormes masas verdes formadas por casuarinas a
las que se enroscaba la hiedra, helechos gigantescos y palmeras de
comunales, de las que se elevaba una ligera nube de vapor. Aquel lugar
daba una sensacion de vida pujante y amenazadora.
--Alzar la manija con suavidad --murmuro McCarthy para si mismo.
Salio por la puerta abierta al exterior, hundiendose hasta los
tobillos en agua. Por lo visto, habia llegado durante la pleamar y el
agua espumeaba y borboteaba en torno a la base del achaparrado
aparato que le habia transportado. Si. Ruddle ya habia dicho que iria a
parar a una isla.
--Han sido uan suerte que no construyera su laboratorio a quince o
veinte metros mas abajo de la ladera!
Se dirigio chapoteando hacia la tierra firme, evitando un pequeño
grupo de esponjas pardas.Penso que al profesor tal vez le gustaria
una fotografia de ellas.Diafragmo convenientemente la maquina
fotografica y la enfoco a distancia conveniente.Luego tomo algunas
fotografias del mar y la jungla.
Un ser de enormes alas correosasse cernia sobre un lugar situado a
poco mas de tres kilometros tierra adentro,a partir del borde
terminal de la lujuriante selva. McCarthy reconocio el espantoso
engendro de apariencia de murcielago, que habia visto en los dibujos
que le mostro el profesor. Era un pterodactilo, el reptil antecesor de
los pajaros.
McCarthy lo fotografio apresuradamente y luego regreso
bastante nervioso hacia la maquina del tiempo. No le gustaba el
aspecto de aquella larga mandubula puntiaguda, armada con una
tremenda hilera de dientes de feroz catadura. Algun ser viviente se
movia en la selva, debajo del pterodactilo. Este se abatio a plomo
como un angel caido, abriendo las feroces mandibulas que rezumaban
una asquerosa baba.
Cuando McCarthy comprobo que el terrible ser no le prestaba
atencion, ascendio rapidamente por la playa.Cerca del borde de la
selva, habia observado una piedra redonda y rojiza, que le parecio
apropiada.
La piedra costaba mas de remover de lo que habia supuesto.Se
esforzo por arrastrarla, maldiciendo y sudando bajo aquel sol
abrasador, mientras sus pies se hundian en aquel limo pegajoso.
De pronto la piedra se levanto.Con un chasquido sordo, se
despego del limo y rodo a un costado, dejando un agujero humedo y
redondo del que salio un ciempies tan largo como un brazo, que huyo a
ocultarse en la espesura. Un olor nauseabundo se elevo del lugar que
habia ocupado el ciempies. McCarthy llego a la conclusion que aquel
lugar no le gustaba nada.
Seria mejor que volviese.
Antes de bajar la palanca, el trotamundos echo una ultima
mirada a la piedra roja, cuya parte inferior era algo mas obscura que
el resto.Cien pavos por darle la vuelta.
--De modo que esto es trabajar -- se dijo --Tal vez me he perdido
algo en esta vida.
Despues de la luz cegadora del Cretaceo, el laboratorio le
parecio mas pequeño que antes. El profesor corrio hacia el sin aliento
cuando apeo de la maquina del tiempo.
--Como le ha ido?-- le pregunto ansiosamente .
McCarthy contemplo desde su altura la coronilla del sabio.
--Como una seda --repuso hablando lentamente --Oiga profesor
Ruddle, por que se ha afeitado la cabeza? Aunque desde luego no tenia
mucho, aquel cabello blanco le prestaba un aire muy distinguido.
--Que habla usted de cabello y de afeitarse la cabeza? Soy calvo
completamente desde hace años. Perdi todo mi cabello antes de que
tuviera tiempo de encanecer. Y me llamo Guggles... no Ruddle...
Guggles; trate de no olvidarlo. Ahora dejeme ver la camara fotografica.
Mientras McCarthy se descolgaba la camara,haciendo pasar la
correa sobre su cabeza antes de tendersela, fruncio los labios.
--Hubiera jurado que usted tenia unas melenitas blancas. Si, lo
hubiera jurado. Disculpe que me haya confundido de nombre,
profesor; por lo visto, nunca conseguiremos ponernos de acuerdo en
estas cosas.
El profesor lanzo un gruñido y corrio hacia la camara oscura
con el aparato fotografico en la mano.A mitad de camino, se detuvo
con ademan servil ante la aparicion de una corpulenta figura
femenina, que surgia por la lejana puerta del laboratorio.
--Aloysius! --grito la mujer, con una voz que perforaba los timpanos
como un berbiqui --Aloysius! Te dije ayer que si ese vagabundo no
estaba fuera de mi casa antes de veinticuatro horas, con experimento
o sin el, sabrias quien soy. Aloysius! Tienes exactamente treinta y
siete minutos para echarlo!.
--Si..si, querida --susurro el profesor Guggles dirigiendose a las
anchas espaldas que se retiraban --Casi... casi hemos acabado.
--Quien es? -- pregunto McCarthy cuando la mujer desaparecio.
--Mi esposa,naturalmente. No la recuerda?.
Le preparo el desayuno cuando usted llego.
Que ella preparo mi desayuno? Lo prepare yo mismo. Ademas, dijo
usted que era soltero!
--No empiece ahora con semejantes estupideses, Mr Gallagher. Llevo
veinticinco años de casado y se que no sirve de nada negarlo. Asi,es
imposible que dijese tal cosa.
--Y yo no me llamo Gallagher... sino McCarthy, McCarthy Cabeza de
Pato --le dijo el vago en son de queja --Que ha pasado aqui? Ahora
ni siquiera recuerda mi apodo, y mucho menos mi nombre
verdadero; luego se cambia usted el suyo;se afeita la cabeza; se casa
en un santiamen y... se empeña en convenserme de que una mujer me
preparo el desayuno, cuando la verdad es que yo lo preparo mucho
mejor y mas apetitoso...
--Alto!--El hombrecillo se acerco a el y empezo a tirarle con
vehemencia de la manga --Alto, Mr Gallagher, "Cabeza de Pato" o
como
sea que se llame. Y si me dijese exactamente como cree que estaba este
lugar antes de su partida?
McCarthy se lo dijo.
--Y aquel esto estaba sobre aquello y no debajo --dijo para terminar.
El profesor reflexiono.
--Y lo unico que hizo usted al regresar al pasado consistio en mover
una piedra?
--Eso es. Un asqueroso cienpies gordo como mi brazo salio corriendo,
pero yo no lo toque. Me limite a mover la piedra y a volver como usted
me dijo que hiciese.
--Si, naturalmente. Hum... Debe de haber sido eso. El ciempies que salio
de la piedra debio de alterar lo bastante el curso de los
acontecimientos subsiguientes, para que yo resultase un hombre en vez
de un dichoso soltero, y alterar mi nombre de Ruddle a Guggles. O tal
vez fue la misma piedra. Un acto en si tan sencillo como mover una
piedra debe de haber tenido unas consecuencias mucho mas importantes
de las que yo previa. Imaginese, si aquella piedra no se hubiese
movido, yo tal vez no me hubiese casado! Gallagher...
-- McCarthy --le corrigio el alto vagabundo.
-- Como se llame, que mas da...escucheme. Montara de nuevo en la
maquina del tiempo y colocara aquella piedra en su posicion
original.Una vez hecho esto...
-- Si vuelvo,tengo que cobrar otros cien.
-- Como puede usted hablar de dinero en un momento como este?.
-- Que diferencia hay entre este momento y otro cualquiera?.
-- Vamos, hombre, aqui me tiene usted, un hombre casado, con el
trabajo interrumpido, y usted se pone a hablar de... Bien, de
acuerdo! Aqui tiene el dinero --El profesor saco su talonario y
garrapateo apresuradamente para extender un cheque --Tome usted.Esta
satisfecho?
McCarthy contemplo perplejo el cheque.
--Este no es como el otro. Es contra un banco diferente... el Cotton
Growers Exchange.
--Eso no importa en lo mas minimo -- repuso el profesor, empujandole
con apresuramiento para meterlo en la maquina del tiempo --Es un
cheque y basta. Tan bueno como el otro, puede creerme.
Mientras el hombrecillo se afanaba cosultando esferas y ajustando
interruptores, le dijo, volviendose a medias:
--Acuerdese de volver aquella piedra a su posicion original con la
mayor exactitud posible.Y no toque ni haga nada mas.
--Lo se, lo se. Oiga, "Profe", como es que yo recuerdo todos esos
cambios y usted no a pesar de toda su ciencia?
--Es muy sencillo --repuso el profesor, saliendo vivamente de la
maquina --Por el hecho de estar en el pasado y en la maquina del
tiempo mientras se dejan sentir esos ajustes temporales a su accion,
estaba usted hasta cierto punto aislado contra ellos, del mismo modo
como un piloto no sufre daños directos en su persona a causa de la
bomba que su avion ha soltado sobre la ciudad.Ahora he puesto la
maquina para que vuelva aproximadamente al mismo instante que
antes.Por desgracia, mi crotransito no puede calibrarse de una manera
rigurosamente exacta... Recuerda como hay que hacer funcionar al
aparato? Si no lo recuerda...
McCarthy suspiro e hizo descender la palanca, dando al profesor, que
desaparecio con sus fluentes explicaciones y calva sudososa, con la
puerta en las narices.
Se encontro de nuevo en el rompiente de la islita.
Espero un momento antes de abrir la puerta, pues advirtio la
presencia de un extraño objeto transparente en la playa, a cierta
distancia. Era otra maquina del tiempo... y exactamente como la suya!
La piedra estaba en el mismo lugar que habia ocupado antes de que
cambiase de sitio. Pero un hombre tiraba de ella. Un hombre alto y
enjuto, que vestia un atroso sueter y unos pantalones de pana marron.
McCarthy se quedo boquiabierto.
--Eh! Usted, el de la piedra! No lo toque. Nadie puede moverla.
Echo a correr hacia el.
El desconocido se volvio.Su cara era de las mas feas que McCarthy
habia visto en un ser humano; tenia un cuello ridiculamente largo y
delgado.Examino a McCarthy de pies a cabezas.Metiendo la mano en el
bolsillo, saco un mugriento emvoltorio, que ocultaba tabaco para
mascar.Llevandoselo a la boca,le pego un mordisco.
McCarthy se metio la mano en el bolsillo y saco un paquete de
tabaco igualmente mugriento.Llevandoselo a la boca, lo mordio.Ambos
se pusieron a masticar sin quitarse la vista de encima. Luego ambos
escupieron simultaneamente.
--Que quiere decir usted con eso de que esa piedra no puede moverse?
El profesor Ruddle me dijo que la moviese.
--Pues a mi el profesor Ruddle me dijo que no la moviese, y ademas,
me lo dijo el profesor Guggles --añadio McCarthy triunfalmente, como
si aquello zanjase la cuestion.
El otro lo considero por un momento, mientras su mandibula se movia
como una curiosa leva. Paseo lentamente la mirada por la flaca figura
de McCarthy. Luego escupio con desprecio y se volvio hacia la
piedra. Lanzo un gruñido al inclinarse para aferrarla.
McCarthy suspiro y le puso una mano en el hombro. El otro giro en
redondo.
--Por que es usted tan terco, amigo? Ahora no tendre mas remedio que
darle un correctivo.
Sin que su expresion ausente se trocase en una expresion de
hostilidad, el intruso asesto un prodigioso puntapie a McCarthy,el
cual lo esquivo facilmente.Aquel truco era muy viejo! El lo habia
hecho docenas de veces.Entonces asesto un directo a la cara de su
adversario. El desconocido se agacho, apartandose, y volvio de nuevo al
ataque.
Era un momento excelente para emplear el famoso paso doble de McCarthy.
Este hizo una finta con la izquierda, como si quisiera concentrar
todo su poder en la cintura del contrario. Observo que este tambien
hacia un gesto desmañado con la izquierda. Entonces aplico con la
derecha un terrorifico gancho.
Crac!
En la mismisima...
...barbilla. McCarthy se incorporo sacudiendo la cabeza,mientras
veia brillar lucesitas y escuchaba un agradable zumbido.Le habia
dado, pero el otro...
Tambien!
Su oponente estaba sentado a un par de metros de McCarthy, con
aspecto aturdido y triste.
--Eres el tipo mas tozudo que he conocido! Quien te ensecho mi
gancho?.
--Tu gancho? -- Ambos se incorporaron, mirandose amenazadores
--Tienes que saber, mamaracho que este es mi gancho de los
domingos, con derechos de autor, patentado y registrado! Pero esto
no nos lleva a ninguna parte.
--Desde luego.Pero que hacemos? No me importa seguir peleandome contigo
durante un millon de años, pero me pagaron para que moviese esa piedra
y te aseguro que la movere.
McCarthy cambio de lugar la bola de tabaco que masticaba.
--A ver si nos entendemos. A ti te ha pagado el profesor Ruddle o
Guggles o como sea que ahora se llame, para que muevas esa roca.Si yo
regreso y consigo que el me de una nota en la que diga que no debes
mover esa piedra y que te puedes quedar con el cheque, me prometes que
te quedaras ahi quietecito hasta que yo vuelva?
El intruso masco un poco de tabaco antes de escupir.Luego siguio
mascando y escupiendo. McCarthy se quedo maravillado ante la perfecta
sincronizacion de ambos, pues escupian a la misma distancia y al; mismo
tiempo.No era un tipo malo del todo! lastima que fuese tan terco. Que
raro... llevaba una camara fotografica como la que el viejo Ruddle le
habia quitado.
--Muy bien. Tu vuelve y ve en busca de la nota. Entre tanto, yo te
esperare aqui.
El desconocido se dejo caer al suelo para tenderse en el.
McCarthy se volvio y echo a correr hacia la maquina del tiempo, para
evitar cambiar de idea.
Le complacio observar, al pisar de nuevo el suelo del laboratorio,
que el profesor lucia otra vez sus hermosas melenas blancas.
--Oiga, esto cada vez se complica mas. Que ha hecho de su mujer?
--Su esposa. El hacha de guerra. La bola y la cadena.Las faldas
gobernantes --aclaro McCarthy.
--Ya le dije que no estoy casado.Que consideraba el matrimonio como una
costumbre barbara completamente indigna de un hombre verdaderamente
civilizado.Ahora, deje de decir tonterias y deme la camara.
--Pero... --McCarthy hablaba con el mayor tiento --Pero... No recuerda
que usted mismo me la quito, profesor Ruddle?
--Ruddle, no... Roodles, Roodles. Entiende, Cara de Pato? Y como podia
haberle quitado la camara, si acaba de regresar? Quiere usted tomarme
el pelo McCarthy ? le advierto que no me gustan los bromistas.Con que
basta!.
McCarthy movio la cabeza tristemente, olvidandose de corregir la
pronunciacion equivocada de su nombre. Empezaba ha sentir unos vagos
pero acuciantes deseos de no haber montado nunca en aquel tiotivo.
--Vamos a ver, profesor; sientese --. Apoyo su manaza en el pecho del
hombrecillo, obligandole a tomar asiento en una silla --. Vamos a
sostener otra conversacion. Tengo que ponerle al corriente de algunas
cosas.
Un cuarto de hora despues acababa su exposicion.
--Asi es que ese sujeto dice que esperara hasta que yo vuelva con la
nota. Si desea usted tener una esposa, no me de la nota y el movera la
piedra. A mi, personalmente, la cosa me tiene sin cuidado. Lo unico que
quiero es irme de aqui!
El profesor Ruddle (Guggles, Roodles?) cerro los ojos.
--Quien lo hubiera imaginado! --exclamo estupefacto.Luego se
estremecio--. Y yo, casado! Con esa... hacha de guerra! Con esa
...hacha de guerra! Con esas faldas gobernantes! No! Oiga, McCarney... o
McCarthy! Debe usted volver enseguida. Le dare la nota... otro
cheque... lo que quiera.
Arrancando una hoja de su talonario,la relleno rapidamente y con gesto
desesperado.luego redacto una rapida nota.
McCarthy dirigio una mirada rapida a las dos hojitas de papel.
--Otro banco --observo,sin demasiada sorpresa --.Esta vez es el
Southern Peanut Trust Company. Espero que todos estos cheques resultaran
buenos.
--Desde luego --le aseguro el profesor vivamente --. Todos son
buenos. Usted ocupese de arreglar este asunto, y todo se resolvera
satisfactoriamente a su regreso.Diga a ese otro McCarney que...
-- McCarthy. Como! Que quiere usted decir con "ese otro McCarthy"?
Yo
soy el unico McCarthy que existe... el unico McCarthy Cabeza de
Pato. Si usted envia a una docena de sujetos distintos para que hagan el
mismo trabajo...
--Yo no he enviado a nadie mas que a usted. No comprende lo que ha
pasado? Usted volvio al Cretaceo para mover una piedra.Al regresar al
presente,me hallo, como usted dice, en circunstancias algo especiales y
desdichadas.Regresa nuevamente al pasado para remediar el daño causado,
aproximadamente al mismo lugar del espaciotiempo de antes... aunque no
podia ser exactamente el mismo a causa de una multitud de factores
desconocidos incognitos y a causa tambien de los inevitables errores
que se deslizaron en la construccion de la primera maquina
temporal. Perfectamente. Entonces usted (le llamaremos Usted I) encuentra
al Usted II en el mismo instante en que este se dispone a levantar la
piedra. Usted se lo impide. Si no lo hubiese hecho, si el no se hubiese
visto interrumpido y hubiese cambiado de lugar la piedra, el hubiera
sido el Usted I. Pero como el (o mejor dicho, usted) no lo hizo, es
ligeramente distinto de usted, pues es un Usted que solo ha realizado
un viaje al pasado y ni siquiera ha llegado a mover la piedra.Mientras
que usted (el Usted I) ha realizado dos viajes,moviendo la piedra
personalmente e impidiendo que usted mismo la moviese.Verdaderamente,
es muy sencillo, no le parece?.
McCarthy se paso la mano por la barbilla y efectuo una profunda
inspiracion.
--Si --murmuro desconcertado --. Aunque sencillo no es la palabra
adecuada!
El profesor salto al interior de la maquina y empezo a prepararla
para otro viaje.
--Hablemos ahora de lo que ocurrio conmigo.Una vez usted (o sea,el
Usted I)impidio al Usted II que moviese la piedra, provoco
inmediatamente, no tanto un cambio sino una ausencia de el en mi
situacion personal.La piedra no fue movida...por lo tanto,yo no me case
ni estaba casado y esperemos que no lo este nunca.Tampoco era calvo.
Mas por el hecho de la coexistencia de los dos Ustedes en el pasado, a
causa de alguna forma de vida microscopica que usted mato con su
aliento, vamos a suponer, o de alguna arena en la que imprimio la
huella de sus pies, se realizaron suficientes alteraciones hasta llegar
al presente para que mi nombre fuese (y haya sido siempre) Roodles y el
de usted...
--Probablemente, ya sera McTavish o algo parecido en estos momentos
--vocifero McCarthy --.Vamos a ver, profesor todavia no ha terminado
de manosear el aparato?.
--Si, ya esta a punto --. El profesor hizo una pensativa mueca --. Lo
unico para lo que no encuentro explicacion es que pudo haber ocurrido
con la camara fotografica que usted dice que yo le quite. Pero si el
Usted I personificado por el Usted III...
McCarthy planto su pie derecho sobre los riñones del hombrecillo y
extendio la pierna.
--Voy a arreglar este enojoso asunto para luego volver y no acercarme
nunca jamas a unos de esos chismes!
Empuño el cronotransito y lo hizo descender.Lo ultimo que vio el
profesor fue una comfusa imagen de vidrios rotos, un enmarañado equipo
electrico y una melena blanca que se agitaba con indignacion.
Esta vez se materializo al borde mismo de la playa.
-- Cada vez quedo mas cerca --murmuro mientras salia del aparato
--Ahora, a entregar la nota y despues...
Despues...
--Maldito bicharraco de dos rabos y cincuenta y cuatro cuernos!
Habia dos hombres luchando junto a una piedra bermeja.Ambos llevaban
identica vestimenta; las facciones de ambos eran identicas, asi como su
constitucion fisica, que incluia las mismas formas desgarbadas y los
mismos largos y flacos pescuezos.Las dos estantiguas luchaban de un
modo asombroso, como si lo hiciesen contra su propia imagen reflejada
en un espejo...cada uno de los dos hombres esquivaba los mismos golpes
que su adversario; ambos asestaban y recibian tambien los mismos,
cruzando el brazo derecho con el derecho, el izquierdo con el
izquierdo.El hombre que tenia la espalda vuelta a la piedra llevaba un
aparato fotografico en miniatura, del modelo mas caro, colgado al
cuello;el otro, no.
De pronto, ambos hicieron una finta con la izquierda como perfecta
preparacion de lo que centenares de alguaciles de pueblo habian llegado
a conocer y maldecir como "el uno-dos de McCarthy Cabeza de
Pato".Ambos luchadores hicieron caso omiso de la finta, ambos
levantaron el puño derecho y...
Ambos asestaron un tremendo golpe a la mandibula.
Se desplomaron pesadamente al suelo, para quedarse sentados a poco
mas de un metro de distancia, moviendo la cabeza.
--Eres el tipo mas tozudo que he conocido! --dijo uno de ellos
--Quien...
--...te enseño ese gancho? --completo McCarthy ,avanzando hacia ellos.
Ambos se incorporaron de un salto, para quedarsele mirando.
--Como! --exclamo el que llevaba el aparato fotografico --Si sois
gemelos vosotros dos!
--Esperad un momento --dijo McCarthy ,interponiendose entre ambos
antes de que las iracundas miradas que se dirigian pudiesen convertirse
en actos --.Todos somos gemelos.Quiero decir, trillizos.Lo que
ocurre...Sentemonos y os contare.
Los otros dos se agazaparon con suspicacia.
Despues de mascar cuatro bocados de tabaco,los tres se hallaban
rodeados por un pequeño circulo de oscuro jugo de nicotina. McCarthy
respiraba afanosamente, como los otros dos.
--Asi es que yo soy McCarthy I, porque he llegado en el momento de
impedir que McCarthy II vuelva a buscar la nota que McCarthy III
quiere que le escriba Ruddle.
El del aparato fotografico se levanto,imitado por el otro.
--Lo unico que no comprendo -- dijo --,es que yo sea McCarthy III. Me
parece mas probable que yo sea McCarthy I, el McCarthy II (eso esta
claro), y usted McCarthy III.
--Uy,uy! --rezongo McCarthy II --.Lo has entendido todo al reves.Tal
como yo lo veo (vamos a ver si esto no parece claro), es que yo soy
McCarthy I, tu eres...
--Alto ahi! --Los dos que habian estado luchando se volvieron hacia
McCarthy I --McCarthy I soy yo!
--Como lo sabes? --le preguntaron los otros al unisono.
--Porque asi es como me lo explico el profesor Ruddle. No os lo explico
a vosotros, no es cierto?, sino a mi. Por lo tanto yo soy McCarthy I, y
vosotros dos, sois el par de atracadores mas tozudos que me he echado a
la cara, y eso que los conozco a todos. Ahora volvamonos.
--Espera un momento. Como sabre que no debo mover esa piedra? Solo
porque tu me lo dices?.
--Porque yo lo digo y porque el profesor Ruddle lo repite en esa nota
que os he mostrado. Y porque somos dos los que no queremos moverla y que
te tumbaremos patas arriba si lo intentas.
Al ver el gesto de asentimiento que hacia McCarthy II,McCarthy III
miro a su alrededor tratando de encontrar un arma.Al no distinguir
ninguna, emprendioa regañadientes el camino de regreso hacia las
maquinas del tiempo. Los McCarthy I y II le precedieron con paso
presuroso.
--Montemos en la mia. Esta mas cerca.
E indico su maquina del tiempo.
Todos dieron media vuelta y entraron en la maquina de McCarthy I.
--Y de los cheques, que?, porque tienes que tener tu tres y McCarthy
II dos,mientras yo solo tengo uno? Es que yo no tengo derecho a mi
parte?
--Espera que volvamos junto al profesor. El lo arreglara. No sabeis
pensar en otra cosa que no sea el dinero? --les pregunto McCarthy I
cansadamente.
--No, no podemos --repuso McCarthy II --. Quiero lo que me corresponda
por el tercer cheque. Tengo derecho a ello. Mas que ese embaucador.
--Muy bien, muy bien. Esperad a que volvamos al laboratorio.
--McCarthy I oprimio el cronotransito. La isla y la luz
resplandeciente desaparecieron.Los tres esperaron.
Las mas profundas tinieblas les rodeaban.
--Eh! --grito McCarthy II --. Donde esta el laboratorio? Donde esta el
profesor Ruddle?.
McCarthy tiro de la palanca del cronotransito.Estaba agarrotada.Los
otros dos vinieron en su ayuda, y entre todos tiraron de ella.
No habia medio de mover el cronotransito.
--Lo empujaste con demasiada fuerza hacia abajo --vocifero McCarthy
III --. Lo has estropeado!
--Si --asintio McCarthy II --. Quien te dijo que eras capaz de
gobernar una maquina del tiempo?. Por culpa tuya se ha averiado y no
hay quien la haga funcionar.
--Un momento, un momento --dijo McCarthy I, rechazandolos --. Tengo una
idea. Sabeis que ha ocurrido? Que los tres intentamos volver al...
peresente,como dice el profesor Ruddle. Pero solo uno de nosotros
pertenece al presente... Comprendeis? Asi es que mientras estemos los
tres dentro, la mquina no querra funcionar.
--Pues la solucion es facil --dijo McCarthy --. Yo soy el unico y
verdadero...
--No seas loco. El unico McCarthy verdadero soy yo; estoy convencido
de ello...
--Esperad --les dijo McCarthy I --. Esto no nos llevara a ninguna
parte. El aire se esta viciando aqui dentro. Volvamos y seguiremos
discutiendo alli.
Con estas palabras, hizo descender de nuevo la palanca.
De este modo regresaron a ciento diez millones de años atras, para
discutir el asunto razonablemente. Y, cuando llegaron,que creeis que
encontraron? Si... eso mismo. Eso es exactamente lo que encontraron.