TEOLOGIAS DISCUTIBLES por Fabián Casas







Advertencia

Amable lector:

Si Usted es antisemita, nazi, anticomunista, menemista,
carapintada o fanático religioso seguramente encontrará las
páginas siguientesmuy poco agradables. Es una cuestión de
tiempo.
Quizá debería ahorrarlo leyendo algo mas constructivo para su
vida. Sin embargo, si algún atisbo de... cómo llamarlo...
espíritu de reflexión pugna por abrirse paso a traves de las
frondosidades de su inteligencia, entonces tal vez esto le pueda
servir de algo.


Aclaraciones

Este intento se llama "teologías discutibles" por una buena
razón. Mejor dicho, dos buenas razones. La primera es que,
en todo caso, lo que el trabajo intenta es dar alternativas
teológicas a la teología comúnmente aceptada. La segunda es
que tales alternativas son discutibles. Deben serlo. Si aquello
que se propone como alternativa a un dogma resulta discutible,
entonces quizá termine contagiando esa duda al dogma mismo.
Ojalá así sea.

Fundamentalmente, las "teologías discutibles" son ensayos del
tipo epistolar. No intentan, no podrían, ser objetos de estudio
o forma de arte alguna. Tampoco se escribieron para ser
publicadas en forma tradicional, si bien dos capítulos se
colaron en un par de publicaciones, (un periódico y una revista
universitaria).
Una vez pinté un cuadro. En realidad los delitos que cometí
contra el noble arte pictórico fueron reiterados. Pero aquel
cuadro tenía algo especial. Un pintor en serio lo vio colgado en
una muestra de arte joven que se realizaba en la rural y que
organizara la mítica revista "Pan caliente". Juro que ese cuadro
estaba allí por error, era desastroso. Y así me lo confirmó
aquel pintor a quien le pedí un consejo sobre mi futuro como
artista.
- Como cuadro no vale nada - me dijo - es un desastre
completo. Pero hay algo... hay como una insinuación. Un
mensaje que vos mismo te estás mandando.
Aclaro que el cuadro representaba un auto estacionado en la
calle, una típica obra hiperrealista. El crítico estaba enrolado
en la escuela surrealista. Era lo que se dice un problema
interdisciplinario.
Mi eventual crítico siguió:
- Algo en la composición, o en el tono general... tal vez
mirándolo de lejos... no no, de más lejos.
- ¿Tanto? - pregunté.
-Sí, sí, alejémonos bien. Acá está bien... Claro! Es
eso!
- El mensaje, ¿apareció? - pregunté.
- Sí, desde acá parece que fuera bueno. Hay como una
habilidad para ver el bosque. Esa es la verdadera vena artística
tuya: el bosque.
- El bosque. Pero los cuadros son árboles.
- Por eso mismo. Vos no tenés que dedicarte a pintar. Lo tuyo
es colgar los cuadros, armar el bosque. Dedicate a organizar
exposiciones.
Administrá una galería. Eso da guita.
Cuando se devolvieron las obras a sus dueños, no pude ir y
decidí postergarlo para otro día que me viniera mejor. El
cuadro fue quedando en la redacción de la revista. Los días se
convirtieron en meses y luego en años. Un día, la revista "Pan
caliente" cerró. Algo de ella quedó en "Cerdos y peces" y
después en "El porteño". Finalmente, todas esta publicaciones
murieron y, sospecho, también mi cuadro. Ignoro dónde habrá
terminado. Supongo que en alguna quema o quizas forme
parte ya de alguna caja de pizza. No crea nadie que tal cosa
me duele. Para nada. Insisto, aquello era una porquería total.
Pero si se me dejara decidir a mí el destino de aquel cuadro,
quisiera que estuviera colgado en la pared de una casilla de
guardabarreras. Una casilla de chapas y maderas pintadas de
verde. Allí donde en las noches solitarias (Lo siento Paul, las
sigue habiendo) un anónimo empleado estatal se cebe mate y,
mirando el cuadro, se pregunte qué miércoles tenía en la
cabeza el tipo que pintó eso. Quisiera que se preguntara sobre
el auto retratado, si era el auto del pintor o algún auto
cualquiera. Que hiciera historias sobre los personajes que se
reflejan en los cristales y nuevamente se diga que no importa,
que mientras le tape el chiflete del agujero que hay atrás...
Así fueron pensadas y escritas la teologías discutibles, para
discutir con otros sobre esos temas. Como mero pretexto para
comunicarme con los cronopios que andan por allí,
guardabarreras del destino; y si fuera posible, despertar en
quien las lea el deseo de escribir a su vez, contestándole como
es debido a este insolente aventurero de las letras.

Por último, he de mencionar a la Simonetti. Este personaje
aparece en varias oportunidades y creo necesario aclarar su
verdadera naturaleza.
La Simonetti es un ave.
Y no solo eso, sospecho que es un ave de paso.
Yo creo que ella vuela a mi lado pero en realidad está
pasando con su propio rumbo. Lo que pasa es que su vuelo es
tan lento y elegante que me da tiempo a soñar que formo parte
de ese ballet de alas que hace de todos aquellos que nos
acercamos a conversarle en su idioma de vientos.


La existencia de Dios.
Las pruebas concretas que debe exigir el buen ateo.


Ante todo, el buen ateo ( lo que se dice un ateo de ley ) cree
que no debería exigir buenas pruebas de la existencia de Dios.
Es más, no debería exigir prueba alguna. Se corre el riesgo de
tener de pronto en las manos, hechos abrumadores en favor
de la existencia de la deidad que se trate. Algo así sería
inmanejable y peligroso, por lo menos a la luz de aquella
exhortación enunciada por un eminente sabio francés: " Si
Dios existiera, habría que suprimirlo. " que no es otra cosa
que la contestación a otro pensador que anteriormente
pontificara de esta manera: " Si Dios no existiera, habría que
inventarlo. " Esta última invitación al fraude divino tiene el
récord absoluto de aceptación. Personajes como Moisés,
Cristo y San Pablo, pretéritos a la enunciación de la máxima
pero no por ello menos adictos, pudieron construir así este
asomo de civilización que nos permitió un buen día abandonar
las cavernas y que recientemente, guerra fría mediante, estuvo
a punto de hacernos retornar a ellas. Realmente, por muy ateo
que uno sea, no puede menos que solidarizarse con Moisés y
la fea compañera que le tocara en este baile de la historia.
¿Qué recurso distinto podría haber utilizado uno para convertir
a esa horda de fieras salvajes y asustadizas que era su tribu en
los tiempos previos a las Tablas de la Ley en una comunidad
decente? Vamos! Quisiera ver a cualquiera de los teóricos del
marxismo ateo yendo a convencer a estos niños mentales,
armados y bestiales, de las bondades del cooperativismo, la
propiedad compartida y la socialización del excedente
productivo. ¿Qué otra solución social podrían haber cocinado
de estar en su lugar que no fuera la genial salida de Moisés ?
Acerquémonos a él por un rato y acompañémoslo en ese día
trascendente en que se levantó de un sueño difícil pero
fecundo. Había pasado una noche prácticamente en vela. Los
recursos de la aldea estaban en quiebra. Se venía el tiempo de
las vacas flacas. Pero las vacas ya estaban flacas. El tiempo de
las vacas flacas se transformaría en el tiempo de la ex-vacas.
Y Dios? Borrado como siempre.
Durante la noche, Moisés había entrevisto el lugar a donde
marchar en busca de mejores tierras para el pastoreo. Se
levantó y salió de su tienda lagañoso y transpirado. Corriendo
el paño de la puerta miró las ruinas del campamento. Por
doquier yacían los restos de las orgías nocturnas. Al pie de la
colina, los cuerpos desnudos de los tres borrachos que habían
ido a robar de los odres de la tribu vecina. Al parecer no sólo
habían robado vino. Una muchacha que él no conocía, se
sentaba con evidente dolor de nalgas sobre una piedra,
dispuesta a vestirse. Así que también se habían traído una
vecina, con suerte la hija del jefe o la esposa del mejor
guerrero. Ahora dormían la mona hasta que vinieran los
vecinos a reclamar amablemente la devolución del vino y la
reparación de la afrenta, reclamo que acompañarían, claro
está, con la habitual secuela de muertes, violaciones y
secuestros. Evidentemente sería un día difícil. Quizá podría
calmar a los vecinos si los esperaba con los cadáveres
ajusticiados de los ladrones. Aparte estaban borrachos, lo cual
facilitaría enormemente las ejecuciones. Le diría a su hermano
que se encargara, así hacía algo productivo el muy inútil. Siguió
mirando y vio los ídolos de barro a los que habían sacrificado
una cabra. Una cabra!. Con el hambre que había! Basta! Él
mismo, personalmente, mataría al responsable. Eso era
demasiado.
-Dios!- exclamó. - ¿Qué he hecho yo para merecer esto?-
continuó diciendo en lo que sería una vislumbre
cinematográfica de lo que todavía le esperaba a la humanidad
y en especial a su mitad femenina. Ya estaba por meterse de
nuevo en su tienda cuando vio a una mujer salir de la carpa de
Oruc, el bello herrero que vivía solo. Pero... si la mujer era
Sura, la esposa del panadero! ¿Pero es que esos insensatos no
se cansaban de tentar al peligro?
-Por favor Dios, que el panadero no se entere. Que no vaya a
pelearse con Oruc. A ver si lo mata y nos quedamos sin
herrero o peor aún, que muera el panadero y tengamos que
comer todos los días esa espantosa porquería que cocina
Matze los lunes, luego de la habitual noche de sexo que pasa
con su mujer sobre los sacos de harina, en el almacén que
debería custodiar según le tocó en el sorteo de las guardias
semanales.
-Me cansé! - dijo mientras miraba hacia la el horizonte, por
donde se venía un tormentón de aquellos, a juzgar por los
nubarrones que se estaban levantando y el polvo en el alba,
señal inequívoca de vientos que pondrían el campamento en
órbita si los pobladores no se ponían ya mismo a asegurar la
toldería.
-Ma sí, que se arreglen. Esta tormenta me viene diez puntos!-
se dijo, y en un rapto de inspiración divina, agarró un cincel, un
martillo y la mesada del vanitory de la tienda.
-No me esperes a comer.- le avisó a su mujer que ya se
despertaba.
-¿Qué hora es? ¿Donde vas?.
-Voy a dar una vuelta a la colina. Ah, asegurá la tienda que se
viene la maroma.
- ¿Qué? ¿Viene tormenta?
-No vieja, la Ira de Dios. La Ira de Dios se viene.
El resto de la historia es conocido por todos. Moisés se nos
revela así, como un teórico precoz de la propaganda. Un
Gramsciano en su tiempo. Y lo mejor es que le dio resultado!
¿Cómo no apoyarlo? ¿Como no comulgar con esta gente que
medio creía y medio inventaba a Dios a cada rato? Ni hablar
de Cristo, que supo sacar lo mejor del peor animal, el hombre.
Sin dejar de mencionar a Pablo, un maestro del pragmatismo.
-Muy linda Judea... Muy lindo Jerusalén, pero a la Iglesia de
Cristo se la está morfando la malaria. Estos Judíos no tienen un
mango! (1) Yo me vuelvo a predicar a los Griegos que están
llenos de guita.
-Pero Pablo, cómo vas a abandonar al pueblo de Cristo!
Serás despreciado, vilipendiado y maldito. - le contestaron los
demás apóstoles.
-¿Despreciado? ¿Maldito? Dejá que vuelva con el oro griego
para la Iglesia de Cristo. A ver como me van a despreciar!
Y allí fue Pablo. Y gracias a él el cristianismo no murió como
una oscura secta judía y se transformó en una señora religión
con un rating impresionante y continuado durante dos milenios.

Ahora bien, volviendo al tema de lo peligroso que resulta para
el punto de vista del ateo ortodoxo la aparición de pruebas en
favor de la existencia de Dios. ¿Por qué temer a un concepto,
el de Dios, que según vimos, ha resultado imprescindible en la
forja de este invento llamado civilización? Concepto el de Dios
que no debe ser circunscripto solamente al cristianismo.
Prueba evidente de ello son las civilizaciones orientales,
precolombinas, etc. en las cuales surge siempre como
denominador común la organización alrededor de conceptos
teológicos. Evidentemente, Dios ha resultado imprescindible
durante la organización social de todo grupo humano. Pero
para el buen ateo, es esta temporalidad de la utilidad de Dios
la que hoy obliga a repensar el concepto y si se quiere, a
derrocarlo. Nadie niega la utilidad de la lactancia en la crianza
de un bebé. Pero sería muy mal visto que este bebé, ya
crecido, con trabajo, hijos, auto y una respetable barba
manchada de nicotina, suspendiera su partido de backgamon
en el club para ir a tomar la teta de su madre. Sobre todo si el
partido está inclinado sensiblemente hacia el lado de su
contrincante.

En una palabra, Dios no es ya necesario sino que incluso, es
un concepto que molesta. En nombre de Dios se realizan las
peores barbaridades en contra de la humanidad. Basta pensar
en la guerra santa, la inquisición, las cruzadas, la masacre de
Guyana o la secta Moon. Pero a pesar de ello, el buen ateo,
debido a su condición de receptor fecundo de toda innovación
que requiera una mente abierta y libre de dogmas, debería
demostrar la suficiente amplitud mental como para aceptar
incluso algo tan improbable y preocupante como la existencia
de Dios. Claro que una cosa es tener amplitud mental y otra
muy distinta es comer vidrio. Con esto quiero decir que
deberíamos desechar absolutamente el concepto teológico
clásico de Dios, aquél que interviene en el examen de la nena,
sana gripes o protege los autos cero kilómetro que se
bendicen en Luján. No estamos para la pavada! Estoy
hablando en realidad de la posibilidad de la existencia de un
principio rector, una voluntad inicial que ni siquiera rige el
funcionamiento del Universo, sino que se limitó a una creación,
un empuje bien dado al Big Bang (2) y que actualmente podría
dedicarse a una contemplación absorta de los acontecimientos.
Esta voluntad inicial está mucho mas cerca del concepto
aportado por el escritor Nobel germano-estadounidense Kurt
Vonnegut Jr. quien llamó V.U.Ll.S. (Voluntad universal de
llegar a ser) a su idea de Dios. Concepto éste que describe
una tendencia innata al ser que es a la vez la razón de su
existencia. En una palabra, una voluntad que hace traspasar al
ente la invisible frontera que separa la nada de la existencia.
Una aplicación interesante de la V.U.Ll.S. es la propulsión de
naves espaciales económicas tal cual la describe el escritor en
su novela " Las Sirenas de Titán ". A propósito, las naves
espaciales de las que habla Vonnegut son naves de guerra y no
las tripulan los buenos precisamente.
El concepto de V.U.Ll.S. está mucho más cercano a Spinoza
que al venerable anciano de barba blanca que nos ilumina y
observa derde el cielo, rodeado de un coro de ángeles. Otro
concepto lanzado en tal sentido es la original aportación de
George Lucas. Nos estamos refiriendo, claro está, a " La
Fuerza ", invocada por Luke Skywalker en gran cantidad de
oportunidades , casi siempre sin éxito, durante la Guerra de la
Galaxias.
Prácticamente, el concepto de Dios que me interesa debe
cumplir ciertas premisas básicas para que puediéramos
molestarnos en considerarlo digno de estudio alguno.

Primero: Debe ser un ente primordial. Anterior al Big Bang.
Aunque bien podría ser una consecuencia inmediata del Big
Bang. O sea que cuando se hubo creado el universo,
accidentalmente se hubiera creado Dios. Algo así como un
universo que viene con Dios propio.

Segundo: Debe ser moralmente neutro. Por lo menos según
nuestra definición de moral. Es imposible aceptar de otra
manera ciertos hechos de la realidad sin dar por válida esta
premisa. No olvidemos que la inmoralidad de la bomba de
Hiroshima es un poroto al lado de los millones de seres
muertos, mutilados y torturados por las erupciones volcánicas
en lo que va de la historia de este planeta solamente. Acá
Aníbal Gordillo me hace una observación: Si Dios existe y
también son ciertas las promesas de vida eterna en el más allá,
entonces la muerte de los habitantes de Hiroshima, Krakatoa y
Pompeya deberían verse como una bendición. Al fin y al cabo,
tardaron menos tiempo en llegar a su lugar eterno, a la diestra
del Señor.
Es cierto, lo que me preocupa igualmente es el destino de los
caballos, los perros y los pájaros quienes, según los teólogos a
los que consulté, carecen de alma inmortal. Pablo Lambert
Verbic dice al respecto: "No hay de qué asustarse, Casas,
Dios ha hecho cosas peores. Este desprecio de Dios por la
vida animal es sugestivo. ¿No había otra forma de solucionar
esto de la alimentación? ¿No es demasiado cruel la naturaleza
con el animal que debe servir de alimento a su predador?
Cristo era partidario de la pesca. Creo que la Biblia lo dice.
Inclusive, uno de sus mejores milagros (un "milagro
económico") la multiplicación de los panes y los peces da
cuenta cabal de la preferencia de Cristo por los frutos del mar.
Yo le juro, Casas, que fui una sola vez a pescar. No voy más.
Hay que ver a una tararira recién pescada cómo boquea
deseperada. Y lo más lindo es que no se muere enseguida.
Pasa horas ahí, al sol, y la guacha se sigue moviendo. A mí no
me van a convencer que, como dijo un pescador que conocí,
eso no es crueldad porque el pescado está ahí, puesto por
Dios para que lo pesquemos. ¡Dejemé de joder, ese bicho
saltando en el bote, que hay que pegarle un palazo para que se
duerma, ese bicho no se quiere morir!. No sé si sentirá o no,
pero igualmente, no es decoroso ese método de alimentar al
hombre."
De ejemplos de crueldad en la naturaleza hay abundancia. El
cohombro es un animal invertebrado que habita las aguas
tropicales de los mares coralinos. Este animal podría pasar una
vida disipada y tranquila; suavemente mecido por las aguas
tibias del arrecife, se limitaría a alimentarse del abundante
material orgánico que pulula por ahí. Pero no, nada es tan fácil.
El cohombro es casi siempre parasitado por una forma vivente
extremadamente revulsiva, el pez perla. Este parásito se
introduce por el ano del cohombro y le come la porción
inferior del tracto digestivo, consistente en blandos tejidos que
hacen las delicias del parásito. Lo peor es que el cohombro no
muere por esta mutilación sino que durante el período de
descanso del parásito, regenera exhausto la parte devorada, a
costa de la degradación del resto de su cuerpo. Así hasta que
el apetito del parásito reclama inapelable una nueva porción de
intestino. Parecida suerte corre la gallina cuando es usada
como alimento por la comadreja. La comadreja le come
primero el esfínter del ano para introducir luego su cabeza por
él. Una vez dentro del cuerpo de la gallina, degusta los
intestinos y las vísceras, dejando a la gallina "vacía". Por
suerte, la gallina muere antes que termine todo el proceso. La
tradición popular dice que la comadreja "le lame el culo a la
gallina y la gallina, que es puta, la deja hacer. Entonces, la
comadreja aprovecha y se la come...". Ya van varias veces
que escucho, como justificativo de esta cruel conducta, que a
la gallina le pasa esto porque es puta . No creo que la
comadreja tenga especial predilección por la gallina en lugar
de un buen pollo macho . Se me ocurre que a la hora de
comer, no se va a andar fijando en el sexo de la víctima. Si los
hechos ocurren como creo (que la comadreja se morfa a
gallinas y pollos por igual) y la interpretación popular acerca
de las motivaciones sexuales de la pasividad de la gallina fuera
correcta, el gallinero quedaría dividido en gallos bien machos,
gallinas putas y pollos también putos, a menos que los gallos
no sean presa de la comadreja no por machos sino por ser
animales más grandes y bien armados. Esta última posibilidad
lamentablemente hace recaer sobre los gallos un manto de
sospecha sobre su verdadera virilidad ya que en algún
momento, todos fueron pollos. La forma popular de relatar el
peculiar método de alimentación de la comadreja implica una
censura sobre la imaginada sexualidad de la gallina. Parecería
ser que la gallina se merece esa suerte por cometer el delito de
disfrutar de la estimulación de su ano. Encima recibe el mote
de "puta" por ese pecado. Resulta muy difícil no ver en esa
calificación una metáfora. Creo que cuando se dice que la
gallina es puta, hay una velada alusión a la mujer que disfruta
del sexo. Si tenemos en cuenta que el relato justifica la muerte
atroz por ese pecado, no me queda más que compadecer a la
pobre mujer que confiese públicamente el uso sexual que
pueda hacer de su ano.
Estos ejemplos que hemos visto hablan de un método de
alimentación, el carnívoro, que no se me ocurre haya sido la
mejor opción que tuvo Dios cuando nos puso en el mundo.
Realmente, se podría haber esmerado un poco más, a menos
que, como postulamos, sea moralmente neutro y todas esta
consideraciones le importen nada.

Tercero: Dios debe ser estoico. Absolutamente estoico. Le
debe dar lo mismo el triunfo de la inteligencia como su derrota.
No debe tener preferencias por una especie determinada. Si
los primates desarrollaron inteligencia o por el contrario, lo
hubieran hecho los insectos ( ¿Como de hecho ocurrió? ) ,
debe ser para él un hecho carente de favoritismo. ¿Por qué?
Bueno, para explicar que ninguna autoridad celestial se haya
preocupado hasta ahora por la extinción de especies
inteligentes de este planeta como algunas variedades de
ballenas y gorilas. Cuando ví un documental donde los
pescadores japoneses masacraban en una fiesta ritual a cientos
de delfines por el terrible pecado de alimentarse de los peces
que ellos pescaban, me dije: he ahí una especie inteligente
muriendo en manos de otro animal netamente inferior.

Cuarto: Debe tener un peculiar sentido del humor. Así se
explicaría la homeopatía (3) por ejemplo.

Quinto y último : Debe haber dejado alguna prueba innegable
de su existencia. Obviamente, esta condición es excluyente y
todos los aspirantes a Deidad deben consignarla en su
curriculum vitae.

Finalmente, nos detendremos en el análisis de las pruebas de la
existencia de Dios. Por empezar, desde ya rechazo por
inconducentes todo tipo de argumentaciones tomistas del tipo
"Para que haya movimiento, debe haber un motor ..." La
evidencia tautológica es algo que solo es evidente a los ojos de
los que creen que todo es verdadero o es falso. Los
verdaderos problemas existenciales han demostrado ser
mucho mas complejos. No me vengan con que "La esencia
implica la existencia" porque habría que ver para quién implica
o deja de implicar. Para los buenos ateos, la esencia no
implica nada.
Lo que pretendo en realidad, no es una inferencia lógica.
Quiero pruebas concretas. innegables e inmutables de la
existencia de Dios. No puede venir por el lado de la lógica ni
por la metafísica. Ya vimos lo equivocado que estuvo Einstein
cuando dijo "Dios no juega a los dados con el Cosmos" en
contestación al descubrimiento que hiciera Werner
Heisemberg de su principio de incertidumbre ( hoy ley ).
Parece ser , a la luz de tan notable descubrimiento, que Dios
no solo juega a los dados con el Cosmos sino que al Cosmos
mismo se lo ganó en un partido de póquer. (4)
Ya que mencionamos el principio de incertidumbre,
convendría tal vez detenerse en este hecho físico. Brevemente
podemos decir que consiste en una relación medible entre los
errores estadísticos de dos mediciones simultáneas. Si una
partícula se mueve con una velocidad v a lo largo de una
distancia x, nos dice el principio de incertidumbre que a)
Podemos calcular exactamente su velocidad. b) Podemos
calcular exactamente su posición. c) Podemos medir
simultáneamente su velocidad y posición con determinado
error. Este par de valores no exactos simultáneamente no es el
único. Por ejemplo, no se pueden medir la posición y la masa
exactemente. En símbolos: (Dx).(Dmv) = h/2 donde x es la
posición , mv es el producto de la velocidad por la masa de la
partícula. (Dx) por lo tanto será la incertidumbre, el error, de
la medición de la posición. (Dmv) es la incertidumbre de la
medición de la masa por la velocidad, magnitud que en física
se denomina impulso. h es la constante de Planck (6,6256 x
10 -27 ergios por segundo.) Pi es Pi: 3,1415... Observemos
además que las cantidades representadas a la derecha del
signo igual son constantes. Esto es finalmente lo que nos dice
el principio de incertidumbre. Cuanto más afinemos nuestra
medición de la posición de la partícula, es decir que Dx se
hará cada vez más pequeño, el error en la medición del
momento será aumentado del tal manera que el producto de
ambas incertidumbres (Dx) X (Dmv) sea constante. Atención,
esto que podría parecer una cuestión puramente teórica es lo
que hizo posible descubrimientos tecnológicos tan concretos y
cercanos como el transistor de punto cuántico, el microscopio
de efecto túnel y la emisión de radio por frecuencia modulada
comercial.
Pero hay un adelanto tecnológico infinitamente más
trascendente para el hombre que el transistor o los
microscopios. Esta medida de lo que se podría denominar la
granulosidad del universo, la incertidumbre, es la que permite
que durante períodos muy cortos de tiempo, se puedan crear
de la nada pequeñas porciones de energía. Ah sí, ya sabemos
lo que nos enseñaron en la escuela sobre la conservación de la
energía. " La energía no se crea ni se destruye. Solo se
transforma." Bueno, a partir del descubrimiento de la
incertidumbre ( Werner Heisemberg, 1927 ), el principio de
conservación de la energía se enuncia así " La energía no se
crea ni se destruye ( mientras la estás vigilando). Solo se
transforma ". Cuanto mayor es el grado de exactitud en la
medida de la duración del acontecimiento, mayor es el grado
de la incertidumbre de la energía creada o fugada. Es decir
que durante muy, muy pequeños períodos de tiempo ( Sí,
bastante menos que un segundo.) se puede crear energía en
suficiente cantidad como para dar lugar a la existencia de
partículas subatómicas que duren ese período y luego se
desintegren devolviendo su energía a la nada de la cual la
tomaron. Se denomina en física a estas súbitas
materializaciones de la nada, " Partículas virtuales ". Cuando
uno oye "partículas virtuales" tiende a pensar en cosas con
existencia puramente formal, inventos matemáticos para poder
dar forma a alguna teoría. Elucubraciones de este tipo realizó
el científico británico P.A.M. Dirac en su teoría sobre el vacío,
que el consideraba lleno de partículas virtuales que no tenían la
energía suficiente para manifestarse en el mundo material.
Cuando años más tarde se descubría la creación de pares,
esto es la creación de un par de partículas a partir del
"choque" de un rayo gamma ( energía) contra el vacío, los
científicos comenzaron a tomar más respeto a las partículas
virtuales.Bueno, ¿cuál es ese gran adelanto tecnológico que
revolucionó el mundo y que está basado en el principio de
incertidumbre? A modo de contestación enunciemos otra
pregunta: ¿Qué acontecimiento conocemos donde se hayan
creado grandes cantidades de materia durante un muy corto
período de tiempo. No grandes, descomunales cantidades de
materia y energía. Sí, por supuesto: El Big Bang. Pavada de
adelanto! Por eso decimos que al universo lo ganamos en un
partido de dados. Es lo mismo que decir que estamos acá de
casualidad. Si esto no es contingencia, ¿la contingencia dónde
está ?!
Ya establecida la postura frente a los argumentos lógicos,
podría pasar a enunciar la exigencia completa de las pruebas
de la existencia de Dios. Nada mejor que el ejemplo.
Comenzaré con un ejemplo tomado del célebre divulgador,
animador, escritor y Astrónomo Carl Sagan. En su libro
'Contacto', una novela de ciencia ficción, Sagan propone una
prueba de la existencia de Dios que es irrefutable, absoluta.
La historia es así: El número Pi (Pi) se obtiene dividiendo la
longitud de una circunferencia por su diámetro. ¿Cómo lo
probamos? Bueno, si le vamos a discutir a Sagan cada cosa
que dice... Bueno, bueno, está bien. Vamos a parar un rato de
leer para hablar de matemáticas.
Bien, tomemos un compás de gran porte ( con un metro de
apertura está bien ). Tracemos con él una circunferencia sobre
el piso. Ahora tomemos un hilo de algodón ( no el
matambrero, quien tiene una empecinada tendencia a
enrrollarse sobre sí mismo ) y cubramos con él la
circunferencia del círculo. Ahora cortemos el hilo sobrante.
Luego, recojamos el hilo y midamos su longitud. La anotamos.
Luego, tomamos la regla y medimos la distancia que hay entre
el agujero que hizo el compás en el parquet y cualquier punto
de la circunferencia trazada. Esta distancia, multiplicada por 2
nos dará el diámetro del círculo, medida que anotaremos
también. Si ahora, munidos de una calculadora común,
realizamos el cociente entre la longitud del hilo y la medida del
diámetro, obtendremos un número curioso, Pi, 3,14 o 3,1416
o 3,14159. El valor dependerá de la exactitud de la
calculadora utilizada. ¿Siempre se cumple que la división nos
da este número, cualquiera sea el ancho del círculo? Sí,
siempre. Por eso decimos habitualmente que Pi es la razón de
la longitud de la circunferencia al diámetro. ¿Y cuál es la
importancia de Pi? Una cosa es segura, aparte de permitirnos
comprar 50 metros de hidrobronz sin tener que desenrrollar el
paquete del caño(5), interviene en el cálculo de la
incertidumbre de una
medición según vimos antes.
Pi no es un número exacto. Cuanto mejor sea la calculadora,
más decimales de Pi nos dará. ¿Hasta cuándo? Hasta el
infinito. Dicen que está demostrado: Pi tiene infinitos
decimales. Cualquier mente sensata se conformaría con una
buena cantidad de decimales ( Cuanto más decimales
consideremos de Pi, más exacto será el largo de hidrobronz
que compremos ) y ni se preocuparía por los infinitos
decimales restantes. Sin embargo, siempre hay alguien que se
preocupa por calcular más decimales de Pi. Una vez, la gran
obra fasicular que fuera la Enciclopedia Estudiantil de editorial
Codex, anunciaba en la portada que adentro de ese ejemplar,
se escondía el inapreciable tesoro de el número Pi escrito con
... 100 decimales! No, En la editorial nadie había pasado una
noche haciendo círculos. Hay formas indirectas de calcular Pi
sin necesidad de andar haciendo cuentas.Hoy en día, una
computadora comercial de mediano porte puede calcular Pi
con unos 10.000 decimales sin problema. En todo caso, el
problema no es la capacidad sino el tiempo que le llevaría
hacerlo.
En las universidades del primer mundo (Moscú, Leningrado, el
Politécnico de Paris, el MIT) se construyen computadoras
especialmente diseñadas para el cálculo de los decimales de
Pi. Funcionan las 24 Horas del día. ¿Qué es lo que busca? Se
busca una periodicidad. Una sucesión repetitiva de una
secuencia de decimales dada. La secuencia de los decimales
de Pi es un barullo total, no hay orden en las cifras que
aparecen. Alguien demostró que no puede haberlo. Pero
alguien dijo que como Pi tiene infinitos decimales, si uno busca
lo suficiente, encuentra lo que quiera. De eso se trata, de
buscar lo suficiente como para que aparezca una repetición de
decimales. Por ejemplo, todos conocemos el número
0,33333333... Es el número fatídico que sale en la calculadora
cuando intentamos dividir 1 entre 3. El famoso 33,33 por
ciento. o lo que es lo mismo, 1/3. ¿Cuantos 3 después de la
coma tiene el número 1/3 cuando se lo escribe en forma
decimal? Infinitos. Luego de la coma hay una infinita sucesión
de cifras 3. Oigan! Acá tenemos otro número con infinitos
decimales! Por qué tanto bombo a Pi si 1/3 también tiene
infinitos decimales, y aún debe haber otros números. Bueno,
vemos que para escribir 0,33333... se puede recurrir a su
equivalente 1/3, una forma de escribirlo mucho más
tranquilizadora para los enemigos de las obras inconclusas.
"1/3" es bello. Empieza y termina. Es sencillo. Bueno, si es tan
lindo de escribir, ¿por qué no hacer lo mismo con Pi? ¿Por
qué no buscamos dos números sencillos cuya división me dé el
número Pi? No es tan fácil. Parece que no se puede. Pi no
puede ser expresado como cociente de dos números sencillos.
Un momento! ¿No era que Pi era la razón de la circunferencia
al diámetro? ¿Cómo que primero se obtiene de un cociente, la
longitud de la circunferencia dividida el diámetro, y luego no
se puede expresar como un cociente? ¿En qué quedamos?
Bueno, el valor real de Pi no se obtiene dividiendo valores
medidos de diámetros y circunferencias. El valor de la razón
de la circunferencia al diámetro que uno obtiene de las
mediciones se parece bastante a Pi, pero no es Pi. Ese número
bastante parecido a Pi sí es cociente de dos números sencillos,
pero Pi, el único, el inalcanzable mediante mediciones físicas,
no es calculable por división de dos números sencillos
simplemente porque dado cualquier círculo, la longitud de su
circunferencia tampoco es un número sencillo. Veamos
algunos números particulares. 0,33333 ... es un número que
tiene decimales periódicos. 6,767999999... también. Vemos
que después del último 7, sigue una sucesión infinita de 9. Esta
sucesión se llama periódica y cada 9 es un período. En el
5,87372342736565656565, el período es el 65. A veces, el
período puede aparecer muy lejos de la coma En el último
caso, apareció en el onceavo decimal. ¿Y si en Pi apareciera
un período en el lugar del millonésimo decimal? Esto es lo que
quieren probar algunos locos. Ojo, si Pi tuviera algún período,
esto tendría consecuencias matemáticas terribles en las que no
me interesa ahondar.
Bueno, en la novela de Sagan, la protagonista está en esa
búsqueda cuando se encuentra que allá por el decimal un
millón mas o menos, aparece una serie bastante larga de
decimales cuyas cifras son 1 y 0. La computadora que calcula
los decimales tiene un programa de detección de
anormalidades como esa y entonces avisa a la investigadora
que algo interesante aparece. Toda serie de unos y ceros nos
hace pensar en código binario, algo que es muy frecuente en
programación. Cuál no será la sorpresa de los científicos de la
novela cuando descubren que si a esta disposición de unos y
ceros que aparecen en los decimales del número Pi, se la
representa en una cuadrícula ( una hoja cuadriculada ), Los
unos resaltados sobre los ceros forman ... Un círculo.
Conclusión inmediata: Dios existe!

¿Por qué es tan patente la existencia de Dios a partir del
análisis de los decimales del número Pi? Pues porque Pi es una
constante del universo, uno de los números primordiales. Pi en
sí mismo es una especie de Dios. Un Dios primordial como le
gustaría decir a Lovercraft.
Pi interviene en un grueso catálogo de leyes físicas. Por
ejemplo, la fuerza con que se repelen dos partículas cuyas
cargas eléctricas son iguales es directamente proporcional al
producto de las cargas dividido por la distancia al cuadrado
multiplicada por una constante y dividido nuevamente por ...
Sí, Pi, el temido Pi. En símbolos: F=(1/4Pie0).(q1.q2)/r2.
Solamente el creador del universo. El tejedor celestial que en
su infinita o suficiente sabiduría manejó de esta manera el telar
cósmico para que las leyes físicas que lo gobiernan estén
relacionadas por un número cuyos decimales tienen estampada
su firma. Y esta signatura, este autógrafo divino, está bastante
bien escondido. Si quisiéramos investigar las razones de tal
ocultamiento, deberíamos, cautelosamente, leer la obra citada
de Sagan. No es necesario leer todo el libro, solamente la
parte que interesa.Cuando digo entonces que quiero pruebas
irrefutables, me refiero a esta clase de pruebas.Si este tipo de
hechos fuera real, los ateos, por lo menos los científicos, no
tendríamos más remedio que sacarnos el sombrero y
caballerosamente exclamar " Touche!"
Pero claro, según el método de Sagan, la evidencia de Dios es
tal solo para los matemáticos. Y en todo caso revela un Dios
constructor, muy metido en la tela del cosmos,
omnipresente.¿Habrá una prueba de un Dios más a mi gusto?.
Un personaje un poco más limitado, más a la medida de los
que soñamos con un Dios ebrio, fracasado y tal vez
cornudo.¿Qué queda para los que preferimos al antihéroe?. Al
héroe romántico que a pesar de sí mismo, haya podido llevar a
cabo un universo mediocre e imperfecto, pero universo al fin.
Un creador de la vida que mira desesperadamente desde su
sillón estelar cómo su creación evoluciona y da productos
bastante buenos como el hombre y el delfín pero con una
imperfección intrínseca como la muerte.
Pero mejor considerado, un dios así, no dejaría pruebas de su
existencia mucho mejores que las huellas tecnológicas que deja
y dejará el hombre.
Realmente no quedaría claro el beneficio de tener dios. Si es
así pues, que Dios se ahorre la postulación a existente
garantido. Bastante tenemos con nuestros propios dioses: La
tecnología, el capital, la propiedad y el poder. Benditos sean.

Notas:

1) Ojo. Hay que tener en cuenta que este episodio es anterior
a ciertas reparaciones históricas que el pueblo judío realizara
en este sentido.

2) Así se denomina al momento de la creación del universo.
Ocurrió debido a una fluctuación estadística de la nada.
Fluctuación lo suficientemente grande como para permitir que
durante un infinitésimo, se creara y perdurara el espacio-
tiempo. Como una grave fluctuación azarosa del espacio
tiempo se creó la materia que al hallarse concentrada en un
punto matemático, no tuvo más remedio que explotar, creando
a su paso el espacio-tiempo que iba requiriendo para
expandirse.

3) Ciencia medicinal basada en el principio de lo que provoca
la enfermedad, también la cura.

4) La famosa frase de Einstein forma parte del folklore
científico. Ninguna documentación que obre en mi poder
puede certificar esta leyenda que tal vez, sea falsa. No es fácil
atribuirle a Einstein una frase tan atolondrada. Si hay que
hacerlo, en todo caso, hagámoslo al Einstein de café. Imagino
un Albert medio dormido y semiasfixiado por el humo del
tabaco en una interminable reunión del club de la física, en la
mansión de De Broglie, cuando lanzara la frase, antes de
levantarse de la mesa rumbo a su cama y un sueño reparador.

5) No tiene nada de malo ni representa un daño irreversible a
la salud mental soñar con comprar 50 metros de hidrobronz.
Siempre y cuando este estado de desconexión con la realidad
no se prolongue demasiado.

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