"Cómo llegar a ser un piojo resucitado", de Carlos Trillo y Alejandro Dolina






en SATIRICON n° 17; abril de 1974.-

NOTA: Lo que está entre corchetes iba en negrita en el original.


Instrucciones para un futuro manual del agrandado:

¿COMO LLEGAR A SER UN PIOJO RESUCITADO?


Este mundo está demasiado lleno de gente que aparenta
lo que no es.
Da la impresión, en ciertos niveles, que esa es la
única manera de abrirse paso en la vida. El que no
quiera creerlo, que mire a los que no fingen nada:
allí están, con su única camisa, su pantalón que no
es de Oxford, una corbata de aquellas que parecían
breteles, y contestando "como la parte de atrás",
cuando uno les pregunta cómo les va.
Deseosos de que nadie se quede mirándose las
zapatillas, mientras los demás se reparten el éxito,
trataremos de puntualizar algunas excecrables normas
de conducta, aptas sin embargo para llegar a ser uno
de los triunfadores del mañana.


1 LA SIMULACION.

[Hay que simular siempre, a toda hora].
Simular [fortuna], uno que llega a fin de mes con cien pesos, y
prestados.
Simular [pinta], uno al que le cortan el pelo y parece un huérfano.
Simular [prestigio], uno al que no lo conocen ni los perros.
Simular [talento], uno que es un adoquín.
Simular [don de gentes], uno que se escarba los mocos.
Simular [valor, uno que se evacúa encima al primer bochinche].
Simular [militancia política], uno que es socialista democrático.
Simular [arrastre con las mujeres], uno que no gana una mina desde
1958.
Simular [cultura alcohólica], uno que se emborracha con dos "Legui".
Simulando con constancia y tesón durante un cierto tiempo, cualquier
desgraciado puede lograr su tajadita de torta.
Se transformará entonces en lo que se llama un [piojo resucitado].


2 LA ENVIDIA.

Todo piojo resucitado que, por mérito propio o de puro tarro nomás,
consigue asomar la cabeza, deberá hacerlo notar refregando en la cara del
prójimo su pequeño trapo rejilla, como si fuera una bandera.
Tal actitud provocará la envidia de las gentes. Y esto es bueno.
[Porque para los piojos resucitados, la envidia de los demás es la medida
de su propio éxito].
Para causar envidia [es indispensable ser pequeño, tan pequeño como
el envidioso]. Es notorio que nadie se pone verde porque Onassis tiene
muchos barcos o porque Ursula Andress anda con Jean Paul Belmondo. En cambio
hay muchos que se enferman cada vez que el vecino se va de veraneo.
En este asunto, los aspirantes a piojos se ayudan entre sí, mediante
un sistema de envidias mutuas, que confieren al envidiado una saludable
fama de triunfador.


3 EL PAVONEO.

Todo cuanto hace, el piojo resucitado lo hace presumiendo.
Presume porque trabaja mucho, presume porque trabaja poco, presume
de licenciado en marketing, de diseñador gráfico, de bestia presume. O de
poeta, o de mártir, o de gracioso.
Las [realizaciones presuntuosas] de los piojos resucitados colman el
campo artístico, cultural, empresario, científico, político, filosófico,
deportivo, periodístico, religioso, etcétera.
Son presuntuosos los poetas que como quien va a ver si llueve, salen
a caminar por la cintura cósmica de la tierra madre.
Son presuntuosos también los conjuntos vocales, que usan los corales
de Bach como introducción a las chacareras.
Y los panelistas de televisión que vierten conceptos sobre todas las
asignaturas del universo.
Y los artistas que creen que inauguraron una nueva escuela, solamente
porque no les sale ninguna de las que ya existen.
Y los que utilizan el tema de la liberación como pretexto para pensar
que su obra es válida.
Y los que hacen cosas sencillas como quien condesciende.
Y los jugadores de fútbol que creen que dejan bien alto el prestigio
del país.
Y las mujeres que tienen novio y lo dicen.


4 MANUAL DEL AGRANDADO.

El piojo resucitado se conforma con poco.
A él cualquier pamplina le alcanza para darse por realizado.
Publíquele usted un libro, o una nota, o déjelo que cante, o dígale
que pinta bien, o sáquele una foto, o pregúntele si se viste en Londres, o
elógiele el auto, o hágalo aparecer por televisión.
Lo que usted quiera. [Será suficiente para el pavoneo del piojo en
cuestión, y para la envidia de los otros piojos].
Eso sí: después aguánteselo usted. Porque cuando uno de estos bichos
siente que ha llegado, [se agranda].
Entonces se pone una secretaria, manda a hacer tarjetas, se hace
negar por teléfono, finge no tener tiempo para nada, toma whisky a deshora,
hace que todo el mundo se anuncie, se compra una agenda, se niega a cantar
en los asados y habla de la gente famosa llamándola por su nombre de pila.
Para decirlo con una metáfora, [un piojo resucitado es un linyera que
cambió de sastre].


5 PLAGUICIDAS.

No es fácil, pero hay una serie de métodos para aniquilar, o aunque
más no sea, malherir a estos hijos de una gran siete.
Las actitudes confianzudas -por ejemplo- les molestan sobremanera.
Es aconsejable, entonces, preguntar por [el Poroto], cuando uno los
llama a la oficina, o preguntarle delante de terceros [cómo anda de las
almorranas].
Otra cosa que los abochorna es la indiferencia.
Uno debe desconocer o desmerecer, por norma, toda sus realizaciones.
-[¿Así que escribís en Satiricón?... Y qué viene a ser, ¿una
revista...?
-Este tema ¿es tuyo?... ¿No se parece a "Palomita Blanca"?...
-Leí tu libro, che. No entendí nada.
-¿Saliste en la tapa de Antena?... ¡la coima que habrás tenido que
pagar!].
Pero lo que de verdad los destroza es que uno le diga, pongamos por
caso:
-[Yo, autos como ese que te compraste, tenía dos; pero los vendí
porque son una porquería.
-Muy linda esa camisa, pero te las tendrías que hacer a medida como
yo.
-¿Así que te vas a una convención en Miramar?... yo mañana salgo para
Europa.
-¿Así que tu libro tiene cien páginas?... el mío tiene doscientas].
Es decir, la mejor manera de provocarle un colapso a un piojo
resucitado, es ser uno más piojo resucitado que él. Así anda el
mundo.


CARLOS TRILLO.
ALEJANDRO DOLINA.



Logo de Ubik World Domination