Fantasma de Belgrano, por Alejandro Dolina
Era un fantasma que rondaba por Belgrano
por esas calles
de contramano...
y que paseaba sus cadenas de glicina
cruzando un virrey en cada esquina.
Tocaba tangos con las ramas de Zabala,
bailaba valses
en las barrancas
y se robaba las neblinas del otoño
para ponerlas de alfombra en su bulín.
Se filtra por las paredes,
hace temblar las persianas
y apaga los faroles de Loreto
cuando ve que una pareja
va hacia el bajo y bajo un árbol
hace un alto.
Conoce todos los vientos
de Congreso hasta Lacroze,
y en la vieja estación
arrastra sus cadenas
y un dolor.
Pero una noche en una calle de Belgrano,
por esas cosas
del empedrado,
se le enredaron sin querer en las cadenas
dos ojos tristes y una melena.
Era la bruja, bruja negra de Belgrano
que en esas calles
de contramano
les roba el alma a los fantasmas y las lleva
para ponerlas de alfombra en su bulín.
Ya no cruza las paredes
el fantasma de Belgrano
y llora en las esquinas de Loreto
cuando ve que una pareja
va hacia el bajo y bajo un árbol
hace un alto.
Llora por todas las calles
de Congreso hasta Lacroze
y en la vieja estación
arrastra sus cadenas
y un dolor.
Letra y música: Alejandro Dolina.